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El gusto es suyo con Juan Carlos Jiménez Pradas, de Azul Mediterráneo (Valladolid)

Arroces de autor, cocina mediterránea contemporánea y una propuesta donde el producto marca el ritmo.

El chef de Azul Mediterráneo dibuja un recorrido que va de las mejores despensas gastronómicas de Castilla y León a restaurantes imprescindibles, cafés de especialidad y proyectos donde el oficio, el producto y la hospitalidad siguen marcando la diferencia.

Frente al parque Ciudad de la Comunicación, Azul Mediterráneo hace honor a su nombre desde que uno cruza la puerta. Los tonos arena y azul dominan un espacio donde la cocina mira constantemente al Mediterráneo, pero sin perder de vista el producto castellano. Al frente de los fogones está Juan Carlos Jiménez Pradas, que junto al empresario Beto García ha consolidado uno de los proyectos gastronómicos más personales de Valladolid.

Los arroces elaborados frente al comensal se han convertido en una de las imágenes más reconocibles de este establecimiento. A partir de esa idea, el restaurante ha construido una propuesta que va mucho más allá, combinando tapas creativas, producto de temporada y una cocina técnica que busca el equilibrio entre tradición mediterránea e innovación. Desde platos como el puerro confitado con tartar de gamba roja o las cocochas de bacalao al pilpil hasta sus premiados pinchos creativos, todo responde a una misma filosofía: cocinar con precisión, pero sin perder de vista el disfrute.

En este recorrido por El gusto es suyo, Juan Carlos comparte algunos de esos lugares a los que él también regresa una y otra vez.

Mesetarios (Valladolid)

Para Juan Carlos, Mesetarios representa una de las mejores puertas de entrada al patrimonio gastronómico castellano y leonés. «Es una tienda gourmet especializada donde encontrar todo tipo de productos vinculados a la alimentación y a nuestra tierra. Si buscas algo especial, es muy probable que ellos lo tengan». Un espacio donde los productos cuentan historias, recupera recuerdos y reivindica el enorme valor de los pequeños productores. Un lugar perfecto para descubrir y entender que la despensa también construye cultura.

Habanero Taquería (Valladolid)

Lejos de las versiones más comerciales, Habanero Taquería ha conseguido acercar la cocina mexicana desde el respeto por sus raíces. «Para mí, el mejor mexicano de Castilla y León. Paulina Fernández y Alejandro San José ofrecen una auténtica taquería de autor, trasladando la esencia real de la cocina mexicana de una forma cercana y honesta», cuenta. Tortillas frescas, guisos elaborados con paciencia, salsas caseras y una carta que mantiene la autenticidad hacen de este restaurante una referencia para quienes buscan conocer este país a través de sus sabores.

Franela Café de Especialidad (Valladolid)

Pequeño en tamaño, pero enorme en personalidad. «Situado junto a la Catedral, Franela ofrece uno de los mejores cafés de especialidad de Valladolid. Un espacio donde vivir una auténtica experiencia en torno al café, acompañada de magníficos desayunos». Además de una cuidada selección de cafés, ofrece repostería y panadería casera, chocolate bean to bar, kombucha y matcha en un ambiente tranquilo que invita a detener el ritmo y disfrutar de cada taza.

Julián Arranz Pastelería (Valladolid)

Hablar de pastelería en Valladolid es hablar de Julián Arranz. «Él y su familia llevan décadas elaborando algunos de los mejores dulces de la ciudad. Una pastelería de autor que combina técnica e innovación creativa, con especial mención a sus bombones, entre los mejores de Castilla y León». Un obrador que ha sabido evolucionar sin renunciar a la elegancia de la repostería clásica, donde la precisión técnica y la calidad de la materia prima marcan la diferencia.

Alquimia (Valladolid)

A los pies de la iglesia de Santa María de la Antigua, han construido una propuesta donde la creatividad convive con una sólida base técnica. «Para mí es el restaurante más completo de la provincia. Alvar Hinojal y su equipo desarrollan una cocina muy creativa, con sabores del mundo. Si buscas una experiencia diferente, Alquimia es una apuesta segura». Su gastrobar Crisol ofrece una opción más informal, mientras que en el restaurante el chef desarrolla menús degustación que juegan con la sorpresa, la estética y los sabores internacionales sin perder el vínculo con el producto.

La Barra del Indiano (Valladolid)

Una de las propuestas gastronómicas más personales de Valladolid gracias a una cocina donde España y Perú conviven con naturalidad. «Carlos Prieto y Rosa llevan años situándose a la cabeza de la gastronomía vallisoletana. Su proyecto fusiona cocina española y peruana en una propuesta personal y creativa. Carlos es, actualmente, uno de los grandes cocineros de Castilla y León, y todo apunta a que pronto llegarán importantes reconocimientos». El proyecto iniciará además una nueva etapa en septiembre con su traslado desde la avenida Ramón Pradera a un nuevo local junto a la iglesia de la Antigua.

Cuchillería Antonio (Valladolid)

Para un cocinero, un buen cuchillo es mucho más que una herramienta de trabajo. «Es una tienda especializada en cuchillos, navajas y herramientas de corte que destaca por el trato cercano y el asesoramiento personalizado. Sin duda, el mejor lugar para mantener tus cuchillos siempre a punto».Y es que llevan desde 1978 dedicados al afilado artesanal y al asesoramiento tanto de profesionales como de aficionados, convirtiéndose en un establecimiento de referencia.

Bambú Tapas y Brasas (Salamanca)

Bambú ha conseguido convertir el formato de gastrobar en una propuesta gastronómica de gran nivel. «A pocos pasos de la Plaza Mayor, este espacio propone una cocina que combina tradición y creatividad con naturalidad. Su oferta gira en torno a tapas elaboradas y una cuidada cocina a la brasa, donde el producto se trata con respeto y técnica, dando lugar a bocados llenos de intención».

Posada El Molino del Cubo (San Esteban del Valle, Ávila)

Levantada sobre un antiguo molino del siglo XV cuidadosamente restaurado, esta posada invita a descubrir el valle del Tiétar desde la calma. «Es un proyecto de turismo rural con alma, donde alojamiento, restaurante y entorno dialogan en armonía. Su historia se respira en cada rincón, mientras que la cocina apuesta por la tradición, con platos que conectan directamente con el territorio y su memoria gastronómica». Su cocina, reconocida con el Plato de Oro de la Gastronomía Española (2014), reivindica los productos abulenses como el cabrito, el cordero o los quesos de la zona.

Cuzeo (Zamora)

«En pleno casco histórico de Zamora, este restaurante reinterpreta la cocina tradicional desde una mirada contemporánea. Su propuesta se construye sobre los sabores de la tierra, con especial protagonismo de la caza, trabajada con precisión y sensibilidad. Adrián Asensio es, sin duda, uno de los nombres más sólidos de la cocina castellano y leonesa actual». Uno de los proyectos que más suelen aparecer en estas líneas y al que tenemos especial cariño.

Castillo del Buen Amor (Topas, Salamanca)

Dormir entre murallas del siglo XV es solo una parte del encanto. «Se trata de un castillo medieval reconvertido en hotel que ofrece una experiencia realmente singular. Historia, arquitectura, gastronomía y descanso se entrelazan en un enclave único que, además, cuenta con bodega propia, reforzando su vínculo con el territorio y la cultura del vino». Sus viñedos propios y la elaboración de vinos monovarietales completan un proyecto que invita a descubrir otra forma de disfrutar del turismo en nuestra tierra.

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