LO QUE SE CUECEORIGENES

Bodegas Virtus: donde el vino se cría despacio y los caballos dejan huella.

Un negocio vitivinícola familiar con una de las propuestas ecológicas más coherentes de la región.

Así es Bodegas Virtus: un proyecto vitivinícola familiar en la Ribera del Duero que entiende el vino como un acto de tiempo, coherencia y respeto absoluto por la materia prima.

En una sala discreta del club privado de The Library, en Madrid, lejos del ruido habitual de las presentaciones multitudinarias, seis vinos de Bodegas Virtus y sus respectivas copas reposan alineadas sobre una mesa imperial, sobre manteles que llevan sus nombres propios. Un encuentro íntimo para presentar en sociedad su última incorporación, el Virtus Albillo Mayor, y para compartir con un reducido grupo de asistentes su futura referencia, el Sueco Albillo Mayor 2023, que amplía la apuesta de Virtus por esta variedad histórica.

En Aldeyuso, un pequeño enclave de la Ribera del Duero donde el clima marca el pulso de la viña y el silencio todavía pesa más que la prisa, el vino se elabora con la misma paciencia con la que se doma un caballo. No es solo una bodega boutique de D.O. ni un nombre más en la creciente lista de vinos ecológicos españoles. Es la suma de una pasión compartida por el vino, el campo, los caballos, y de una manera de entender el tiempo que poco tiene que ver con la urgencia.

Paloma Escribano y Don Mariano @Virtus

La historia comienza con Don Mariano y Paloma Escribano, cuando en 1986 decidieron fundar una bodega en una región que entonces vivía otro ritmo y otras prioridades. En un momento en el que la sostenibilidad no formaba parte del discurso habitual, Paloma apostó por una viticultura consciente y por una manera de trabajar la viña que hoy se definiría como ecológica, pero que entonces respondía más a la intuición y al sentido común que a una certificación.

Su empeño la convirtió en una de las primeras mujeres en obtener la cartilla de viticultora en la región y en liderar un proyecto vitivinícola propio. Aquel gesto, discreto pero firme, marcó el ADN de Bodegas Virtus. Décadas después esa filosofía sigue intacta: trabajar la viña con respeto absoluto por la materia prima, prescindir de productos químicos y asumir que la naturaleza marca los tiempos.

Donde hay vino, hay vida
El Gusto es Suyo con Dani Giganto: sommelier de mu•na (Ponferrada, León).
El gusto es suyo: con Diego González y Laura Rodríguez de Tiempos Líquidos (Burgos).

El relevo generacional y la herencia invisible

Décadas después, ese germen sigue vivo. Desde 2012, Íñigo López de la Osa Escribano, hijo de los fundadores, tomó las riendas del proyecto junto a su mujer, Francesca Franco. El objetivo no fue reinventar Virtus, sino releer su legado y adaptarlo a un presente más consciente, más exigente y también más preparado para entender este tipo de vinos.

Íñigo creció entre viñas, pero también entre caballos. La afición que le transmitió su padre lo llevó a convertirse en jinete profesional de salto, y esa relación con el mundo equino atraviesa hoy la identidad visual de la bodega. La silueta de Sultán de Beaufour, su caballo Silla Francés, inspira las etiquetas de la gama Virtus y funciona como una metáfora discreta de lo que sucede dentro de cada botella: elegancia, fuerza contenida y precisión.

Javier Rozas – Director General Bodegas Virtus @Virtus

Una bodega íntima que trabaja sin químicos

Bodegas Virtus es, ante todo, un proyecto vitivinícola íntimo. Produce en pequeñas cantidades y toma decisiones que priorizan la calidad frente al volumen. La viña de Aldeyuso cuenta hoy con Certificación Europea de Viticultura Ecológica lo que garantiza la inexistencia de productos químicos en todo el proceso.

El trabajo manual, los abonos naturales y las cubiertas vegetales son prácticas habituales. En el viñedo fomentan el control biológico mediante reservorios de fauna útil, como hoteles de insectos, que ayudan a combatir plagas de forma natural. Además, aplican infusiones de plantas inspiradas en la agricultura biodinámica para mantener el equilibrio del suelo y la salud de la viña. Todo lo que hacen ocurre a fuego lento, sin forzar.

El peso del clima y la altitud

La Ribera del Duero no es un territorio homogéneo, y Virtus lo tiene claro. Sus viñas se sitúan a casi 800 metros de altitud, en una zona de clima continental extremo, con inviernos cortos, veranos largos y calurosos y precipitaciones moderadas, en torno a los 400 o 500 litros por metro cuadrado al año.

Pero más allá de las cifras, lo que define el carácter de estos vinos es la amplitud térmica entre el día y la noche, especialmente en la fase final de la maduración. Esta oscilación favorece una maduración lenta y homogénea y da lugar a uvas pequeñas, concentradas y de gran calidad, con una acidez natural equilibrada.

Aunque elaboran sus diferentes vinos con uvas tales como tempranillo, garnacha y albillo mayor, los vinos son muy distintos entre sí. La razón está en el origen: parcelas con características propias, suelos diferentes, altitudes y orientaciones que marcan el resultado final.

Barricas, ánforas y decisiones meditadas

«La crianza en barrica es clave para nosotros», aseguran. Cuentan con más de 400 de roble francés de distintas procedencias, edades y tostados. Trabajan con diferentes tonelerías y realizan pruebas cada año, combinando barricas nuevas y usadas según las necesidades de cada vino. El objetivo es ganar complejidad sin perder identidad ni ocultar la expresión varietal.

«El afinamiento en botella forma parte esencial de nuestra forma de trabajar. Por eso dejamos que los vinos descansen en bodega todo el tiempo que haga falta antes de sacarlos al mercado. Aun así, nuestros vinos —y especialmente los de la gama Virtus— están pensados para guardarse y disfrutarse muchos años después», cuando el tiempo los haya llevado aún más lejos.

Parque de más de 400 barricas de roble francés @Virtus

Albillo Mayor, una apuesta por la memoria

La Ribera del Duero fue durante mucho tiempo un territorio mestizo. En los viñedos viejos no se hablaba de monovarietales: blancas y tintas crecían juntas y los claretes formaban parte de la vida diaria. El albillo mayor estaba allí, silencioso y constante, una uva blanca autóctona que se bebía en el campo, pensada para calmar la sed más que para reclamar protagonismo.

Bodegas Virtus recupera esa memoria y la traslada al presente. El albillo mayor procede de viñedos muy antiguos de Hontoria de Valdearados y Villálvaro, plantados en vaso sobre laderas soleadas, a unos 900 metros de altitud. Suelos francos, base caliza y guijarros en superficie que obligan a la cepa a profundizar, a buscar equilibrio. La maduración es lenta, regular, sin estridencias, y deja uvas pequeñas, concentradas y precisas.

La fermentación arranca en barricas de roble francés y el vino se cría sobre lías, trabajado con batonnage para ganar textura sin perder pulso. Una parte pasa por ánforas de cocciopesto, el material que ya usaban los romanos, donde el vino respira de otra manera. Allí permanece unos siete meses en contacto con las pieles antes de incorporarse al ensamblaje final, aportando profundidad y una lectura más directa del viñedo.

De este enfoque nacen El Sueco Albillo Mayor 2022 y Virtus Albillo Mayor Gran Reserva. Este último, de producción muy limitada, es un blanco pensado para el tiempo. En copa muestra un amarillo pajizo con reflejos dorados. La nariz avanza desde la fruta blanca y el hinojo hacia recuerdos ahumados y de monte bajo. En boca es amplio y sedoso, con una frescura persistente, acidez cítrica bien tensada y un final largo, mineral, sin concesiones.

Visitas íntimas para entender el proyecto

La bodega abre sus puertas con la misma filosofía con la que elabora sus vinos. Las visitas se realizan siempre en formato íntimo y personalizado, sin grupos compartidos. El recorrido incluye la bodega, la sala de barricas y una cata comentada que permite comprender no solo el vino, sino su origen y la filosofía que lo sustenta. No se trata de una degustación técnica, sino de un relato líquido donde paisaje, clima y decisiones humanas se reflejan en cada testeo de la copa.

Virtus busca conquistarnos con tiempo, con coherencia y con vinos que hablan de paisaje, de familia y de una forma de hacer que, hoy más que nunca, tiene sentido.

Engulle nuestra Newsletter

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba