LO QUE SE CUECE

Dos cocineros, un aniversario y una conversación que vuelve a empezar.

El restaurante i+T celebra su segundo año con un menú a cuatro manos junto a Pablo Donadío: 17 pases que hablan de memoria, técnica, evolución y de lo que permanece.

Un aniversario suele ser una excusa para mirar hacia delante. Este, en cambio, mira hacia atrás y hacia dentro sin nostalgia. El restaurante i+T celebra dos años de vida con un menú a cuatro manos que busca recordar de dónde viene todo: una relación, una forma de entender la cocina y el deseo de volver a encontrarse.

La gastronomía contemporánea vive instalada en la novedad. Cambios de carta constantes, aperturas que duran lo que dura la atención, chefs que saltan de un proyecto a otro como si el movimiento fuese una forma de validación. En ese contexto, detenerse ya es toda una declaración de intenciones.

i+T lo hace en su segundo aniversario. No con una propuesta grandilocuente, sino con algo más difícil de sostener: una historia compartida. La de Taigoro Suzuki y Pablo Donadío, que coincidieron hace años en Japón y que ahora, vuelven a cocinar juntos en Salamanca.

No es casual que todo empiece allí. Japón no solo enseña técnica, también impone una manera de estar. Ritmo, respeto por el producto y por los compañeros. En ese entorno exigente, ambos cocineros compartieron cocina en Inua (dos estrellas Michelin).

Lo que surgió entonces no fue una colaboración puntual ni una amistad circunsancial. Fue una afinidad mucho menos evidente. Una forma parecida de entender el oficio que, con el tiempo, ha seguido evolucionando por separado.

Seis años después, esa afinidad se traduce en un menú. Diecisiete creaciones divididas en diez momentos que busca construir un recorrido. Una secuencia pensada para avanzar con sentido, sin prisas y sin necesidad de subrayar cada gesto.

El formato es sencillo: servicio de comidas el 6 de mayo, cenas el 7 de mayo. Doce plazas por turno que se podrán reservar exclusivamente a través de su página web. Un precio cerrado (135 euros sin bodega). Pero lo que ocurre dentro de esa estructura es otra cosa. Es una conversación: una cocina que busca tensión, claridad y sentido.

Porque cocinar a cuatro manos no consiste en repartir tareas, consiste en ceder espacio. En aceptar que el otro modifique tu lenguaje, que intervenga en tu forma de mirar el plato. Y en ese equilibrio se mueve la propuesta. No hay una voz que domine sobre la otra. Lo que aparece es un punto intermedio donde ambas trayectorias se reconocen y se abrazan.

Taigoro Suzuki ha construido i+T desde una idea bastante clara: una cocina que se apoya en el producto, en la precisión y en una cierta contención que evita el exceso de discurso. En dos años, el restaurante ha ido definiendo una identidad que no necesita grandes gestos para sostenerse. Hay coherencia. Y, sobre todo, una intención que se percibe en cada decisión.

Pablo Donadío llega desde otro tipo de recorrido. Uno más itinerante, marcado por el paso por algunas de las cocinas más influyentes del mundo. Noma, Hiša Franko, The French Laundry, Quintonil o el propio Inua. En total, un recorrido ligado a 17 estrellas Michelin. También el reconocimiento como uno de los mejores chefs jóvenes del mundo en San Pellegrino Young Chef 2025. Todo eso está ahí. Pero no es lo importante.

Porque lo que define a un cocinero no es la suma de lugares, sino la forma en la que decide cocinar después de haber estado en todos ellos.

En su caso, ese aprendizaje se traduce en una búsqueda constante de claridad. Platos que no necesitan explicaciones largas, donde la técnica está presente pero no reclama protagonismo. Una cocina que intenta decir lo justo. Y en ese enfoque encaja con la manera de trabajar de Suzuki.

El menú se plantea como un relato. No en un sentido narrativo evidente, sino en la forma en la que cada pase conecta con el siguiente en un menú vivo donde la conexión, el origen y la emoción de volver a encontrarse en una propuesta que une técnica, memoria y evolución.

También hay algo emotivo en este encuentro, volver a cocinar con alguien con quien compartiste un momento importante no es banal. No se trata de nostalgia. Se trata de comprobar qué queda después del tiempo. Qué se ha transformado y qué sigue intacto.

El formato reducido refuerza esa sensación. Doce personas por servicio permiten que todo suceda de otra manera. Algo más cercano, más atento y menos mecánico.

En un momento en el que la gastronomía tiende a multiplicarse, este tipo de propuestas apuestan por lo contrario. Menos días, menos plazas y menos acumulación como forma de cuidar el proceso.

El 6 y 7 de mayo, i+T no solo servirá un menú especial. Pondrá en la mesa una relación, una manera de entender la cocina y una conversación que nunca se ha cerrado.

Engulle nuestra Newsletter

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba