Cinco vinos y cinco paisajes para brindar esta primavera, por Patricia Regidor.
Cinco copas, cinco lugares y una forma de mirar el vino que va más allá de la etiqueta.
En Voraz nos gustan las historias que se beben despacio, y Patricia Regidor sabe contarlas como pocas. Periodista de formación, sumiller por vocación y fundadora de Pintan Copas, agencia de comunicación especializada en vino y gastronomía, tiene una mirada afinada para encontrar lo auténtico.
En esta selección propone cinco maneras de mirar Castilla y León a través de la copa. Vinos que nacen de lugares concretos, de decisiones valientes y de una relación honesta con el paisaje. Porque aquí no se trata solo de beber bien, sino de entender de dónde viene cada sorbo.

El paisaje de Castilla y León, exuberante y discreto; emocionante y olvidado; imponente y no siempre apreciado; permite la proliferación de bodegas modestas pero sinceras, apegadas al entorno. Por eso recomiendo cinco vinos originales para disfrutar y brindar esta primavera en algunos de los rincones más inspiradores de la región.
LOSECO 2024 – Barco del Corneta, La Seca (Valladolid)
El alma de un pueblo
Loseco es la última carta de presentación de la bodega regentada por Beatriz Herranz y Félix Crespo, un blanco que rinde tributo a una mezcla de uvas tradicional e identitaria de La Seca: verdejo y viura.
Hay algo profundamente emocional en este vino, un vínculo invisible que hace que siempre quieras volver y que tiene mucho que ver con una forma honesta de hacer las cosas, de centrarse en lo primigenio – el trabajo en el campo-, de no usar filtros ni maquillaje.
Parece un vino sencillo, pero su profundidad reside en cómo se interpreta la viña para, después, respetar al máximo en bodega. Y es que no hay que confundir la simpleza con la humildad. Loseco es un placer, como el sonido de una puerta que se abre en verano bajo el sol abrasador. Como una conversación en la plaza al caer la tarde.
VIÑAS SERRANAS MIRANDA 2023 – Viñas Serranas (Sierra de Salamanca)
El sabor de Las Batuecas
La desgracia o, en este caso, la suerte del éxodo rural es que aún quedan lugares como la Sierra de Francia. El relativo aislamiento de la zona ha permitido conservar su carácter.
Una buena parte de la viña de la DOP Sierra de Salamanca está dentro del Parque Natural de Las Batuecas-Sierra de Francia, como es el caso de las cepas con las que se elabora Viñas Serranas Miranda (del Castañar), un vino de pueblo.
La uva rufete, la diosa de esta región vinícola, crece retorcida en pendientes aprovechadas con terrazas o bancales, en los que es imprescindible el trabajo manual. Los suelos de granito (en distintas texturas) y el clima mediterráneo favorecen la creación de un tinto ligero, afinado en foudres durante 13 meses, súper elegante, cuyos aromas recuerdan a la biodiversidad circundante: monte bajo, flores azules, frutillos del bosque…
Gastrología: pensar la gastronomía más allá del plato
Contra el gusto predecible: comer para volver a no saber.
Una croqueta perfecta vale tanto como una cucharada de huevas de esturión beluga.
SIN BLANCA 2019 – El Hato y el Garabato (Arribes del Duero, Zamora)
La rusticidad del paisaje
En Castilla y León podemos presumir de muchas cosas, sin duda los espacios naturales es una de ellas. El Parque Natural de Arribes del Duero, entre Zamora y Salamanca, ofrece un paisaje inspirador para vivir la primavera.
Los olivos, las cascadas, los miradores que permiten disfrutar de un Duero encañonado entre paredes de granito de más de 200 metros… El viñedo y su protagonista principal: la uva Juan García.
Sin Blanca es el tinto de presentación de la bodega El Hato y el Garabato (Formariz, Zamora). Su nombre hace referencia a la cantidad de euros con la que se empezó el proyecto, pero sobre todo porque está elaborado con Juan García (85%) y otras castas tintas de la zona, como bruñal, bastardillo y rufete, de más de 80 años.
Un vino ligero, de baja extracción y contenido alcohólico, fresco y fino. Un tinto perfecto para beber cuando hace calor.
MATAPEREZOSA 2021 – Fuentes del Silencio (Valle del Jamuz, León)
Recuperar el territorio
El Valle del Jamuz fue la antesala de los romanos antes de llegar las Médulas. Tierra roja, de oro y barro, pero también de viña histórica. Fuentes del Silencio se dedicó – y dedica- a la recuperación de la viña en el valle leonés, dispuesta en un mosaico de minifundios. Prácticamente todas las cepas eran ‘muertas vivientes’ cuando llegaron.
Mataperezosa nace de cepas de uva blancas casi centenarias que se encuentran mezcladas entre las tintas, como se hacía antaño: doña Blanca, palomino y godello, de ínfimos rendimientos.
Los suelos muy pobres, la alta insolación y las corrientes frías del Teleno marcan el carácter de este blanco que emociona, que te transporta a tierras indómitas. Complejo, redondo, untuoso, floral y con cierto carácter salino. Una delicia.

Educar el paladar antes de que lo haga la industria.
Cuando las ovejas mandaban más que los reyes.
Alimentarse de dudas
VEREDA DE LAS TÓRDIGAS 2021 – Rico Nuevo (Ávila)
La garnacha que mira a la montaña
De nuevo el granito y otra vez un territorio de geografía complicada, el Alto Alberche, en la Sierra de Gredos.
Vereda de las Tórdigas, perteneciente a la DOP Cebreros, es un vino de pueblo, del municipio de Burgohondo. La peculiaridad en este caso es la altitud de las cepas, entre 900 y 1050 metros, que aporta un frescor y acidez extra. El vino combina elaboración en foudres, hormigón y tinaja. Aquí la garnacha expresa toda su personalidad, la violeta, los frutos rojos y negros… y una textura mineral en boca.
Rico Nuevo es un proyecto que nace para “plantarle cara” a la España Vaciada. Centrado en valorar el paisaje, en crear comunidad, en cuidar el ecosistema de la montaña y a quienes lo habitan, en alimentar un sistema circular basado en el respeto, en la cooperación y en la familia.






