Así son las Kitchen Sessions: las fiestas donde la alta gastronomía se come de pie y se baila en la cocina.
Chefs con estrella Michelin, jóvenes talentos y DJs comparten fogones en un formato que mezcla música, cocina y comunidad.
Las mejores fiestas siempre terminan en la cocina. No importa lo cuidado del salón ni lo bien pensada que esté la mesa: tarde o temprano, la gente acaba reunida alrededor de los fogones. Allí el espacio se estrecha, la conversación se relaja y la celebración se vuelve más auténtica.
De esa intuición casi doméstica nace Kitchen Sessions, un formato que está ganando peso dentro de la gastronomía contemporánea y que propone una forma mucho más cercana y menos encorsetada de vivir la alta cocina.
La idea es tan sencilla como radical: chefs cocinan, DJs pinchan y el público come, bebe y baila dentro de la cocina. Todo sucede al mismo tiempo y en el mismo espacio. Sin escenario, sin jerarquías visibles y sin distancia entre quienes crean y quienes disfrutan. Un cruce entre fiesta, experiencia gastronómica y encuentro cultural que convierte cada edición en un ritual colectivo y, por definición, irrepetible.

Cuando la cocina deja de ser backstage
Durante años, la cocina fue el lugar oculto del restaurante. Un espacio de trabajo al que el comensal no accedía y donde se concentraba la tensión, la técnica y el esfuerzo. Kitchen Sessions propone justo lo contrario: abrir la cocina, mostrar el proceso y compartirlo con el público. Aquí se come de pie, con la mano, mientras suena música electrónica a pocos metros. Los platos se montan a la vista, se explican y se entregan directamente a los asistentes. La gastronomía deja de ser un acto contemplativo para convertirse en una experiencia participativa, donde el proceso importa tanto como el resultado.
De Hanói al mundo
El origen del proyecto se sitúa hace dos años en Hanói (Vietnam). Allí trabajaba Kike Gallardo, chef y fundador de Kitchen Sessions, cuando organizó una fiesta improvisada en la cocina de un restaurante español. Invitó a otros cocineros para que prepararan tapas y a varios amigos DJs para que pincharan dentro del propio espacio de trabajo.
La respuesta fue inmediata: la gente bailaba entre los fogones, abría cajones, observaba cómo se cocinaba y probaba platos sobre la marcha. La fiesta se alargó hasta las cinco de la mañana. “Fue algo muy orgánico, muy de celebrar y compartir”, recuerda Gallardo.
A partir de ahí, el formato empezó a viajar. Hoy, Kitchen Sessions suma más de 30 ediciones en ciudades como Ciudad de México, Oaxaca, Los Ángeles, Nueva York, Panamá, Gran Canaria, Barcelona o Madrid. Cada ciudad aporta su escena, sus chefs y su público, reforzando la idea de comunidad como eje central del proyecto.
Aforo completo y consolidación del formato
Tras una primera Kitchen Session celebrada en MOM, el proyecto vivió el pasado domingo 25 de enero su segunda edición en la ciudad, confirmando que el formato no solo funciona, sino que empieza a consolidarse en el territorio nacional.
La segunda cita ha marcado un punto de inflexión. Aforo completo, ambiente desbordado y hasta público sin entrada que se acercó al espacio para escuchar la sesión musical desde el exterior y sumarse a la energía generada alrededor del evento.
La cita, encabezada por DJ Nano y DJ Ramiro López, reunió a doce de los chefs más destacados del panorama gastronómico nacional y volvió a demostrar la fuerza del formato: música electrónica y cocina en directo compartiendo espacio, tiempo y energía con el público.
Coincidiendo con Madrid Fusión 2026, los DJs pincharon sets íntegramente en vinilo, acompañados por Technics, marca icónica de la cultura musical. El resultado fue una sesión intensa y muy celebrada, marcada por el buen ambiente, la cercanía entre artistas y asistentes y una clara sensación de comunidad.
“Es una maravilla; con buen baile, buena música y buena comida no se me ocurre un plan mejor”, afirmaba DJ Nano durante el evento. Por su parte, Ramiro López —que desarrolla proyectos propios donde también fusiona música y cocina bajo el nombre Chef López— subrayó que “nunca antes se había llevado esta fusión de música, cocina y fiesta a este nivel”.
Tras dos años de trayectoria internacional, Kitchen Sessions Official consolida su regreso a España, refuerza su apuesta por el territorio nacional y anuncia nuevas grabaciones audiovisuales en espacios singulares durante los próximos meses.

Cocina en directo y creatividad compartida
Más allá de la música, la cocina fue uno de los grandes ejes del encuentro. No se trató solo de cocinar, sino de compartir, explicar y dialogar. Los chefs mostraron sus propuestas en directo, interactuando con el público y generando un espacio de intercambio poco habitual, incluso dentro del mundo gastronómico.
El chef y presentador de TVE Javier Peña llevó desde Sibaritas Klub una corvina con espuma de tom yum y ensalada de gamba. Desde Ansils (1 estrella Michelin), Iris Jordán presentó un taquito de steak tartar de corzo, reflejo de su cocina de territorio. Jesús Barrero, del restaurante Cebo (1 estrella Michelin), sorprendió con una oblea de patata impresa en 3D con forma de vinilo Technics, rematada con esturión ahumado y caviar, un guiño técnico y conceptual al espíritu de la sesión.
Kike Gallardo aprovechó el encuentro para adelantar su nuevo proyecto de cenas eróticas Taboo Table Sensuality, con una propuesta provocadora y lúdica: “medio pollo psicodélico”, una pechuga cocinada a baja temperatura sobre bizcocho de cebolla caramelizada y una salsa ultravioleta que brillaba en la oscuridad, convirtiendo el plato en parte del espectáculo.
También hubo celebración personal. Tamara Cookita e Iñaki compartieron ostras con escabeche de Jerez para festejar sus 100.000 seguidores en redes. Desde Asturias, Lara Rodríguez, de Abarike, llevó su Astur-Cajun lobster roll. La pastelera Cristina García, de CrisLa, equilibró técnica y golosidad con un sándwich de mantequilla, miso, namelaka de haba tonka y arroz inflado.
La cocina migrante y de mercado estuvo representada por Miguel Ángel Méndez, de Ayawaskha, con un ceviche de gamba roja al cacao, chifle y huevas de salmón, inspirado en el puesto del Mercado de los Mostenses donde trabaja su padre. Daniel Pozuelo, desde Bichopalo, apostó por sabores intensos con ciervo, mojo japonés y trufa. Desde Ibiza, Chefa Miranda presentó “La Wafla”, un mini gofre con tártara de wasabi y salmón gravlax.
El cierre dulce llegó de la mano de Angélica Locantore, reconocida como mejor pastelera de la Comunidad de Madrid, con “Madrid lo peta”: bizcocho de chocolate, gianduja de avellana y petazetas, ganache de ron Cacique y una señal de Madrid en chocolate.
Un espacio, una comunidad
El evento tuvo lugar en las cocinas de la antigua fábrica de cerveza La Virgen, en Las Rozas, recientemente reabierta bajo la nueva dirección de Cerveza Amiga. Un espacio emblemático que, por una tarde, se transformó en punto de encuentro gastronómico, musical y cultural. Como en cada edición, Kitchen Sessions contó además con un artista invitado. El mago Adrián Vega sorprendió a los asistentes con intervenciones de magia en directo, sumando un componente performativo e inesperado a la experiencia.
La cocina como lugar de encuentro cultural
Con una respuesta muy positiva por parte de chefs, artistas, asistentes y medios, Kitchen Sessions confirma nuevas fechas y grabaciones en espacios especiales, reafirmando su visión de la cocina como lugar de encuentro cultural.
En un momento en el que la gastronomía busca nuevas formas de relacionarse con el público, este formato propone una alternativa clara: menos solemnidad, más cercanía; menos distancia y mucha más comunidad.
Tal y como proclama su lema las mejores fiestas son en la cocina. Y todo apunta a que Kitchen Sessions ha llegado para demostrarlo, una edición tras otra.

